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El gobierno cubano presenta un plan de soberanía alimentaria

  • por:
  • Dianeisy Delgado
  • Especialista en Proyecto

Cuba pretende aumentar su producción agrícola, reducir su dependencia de las importaciones y mejorar la educación nutricional de su población. A mediados de febrero, el gobierno cubano presentó su Plan de Soberanía Alimentaria (Plan SAN) al cuerpo diplomático acreditado en Cuba.

El ministro cubano de agricultura, Ydael Pérez Brito, explicó que, por razones económicas y de seguridad alimentaria, el país busca sustituir las importaciones de alimentos. En este sentido, dijo, son valiosos los recursos financieros, tecnológicos y técnicos que pueden obtenerse a través de préstamos externos o inversiones extranjeras. Una de las prioridades del programa, según Pérez, es producir "alimentos de calidad" y aumentar la producción con la participación de "todos los sectores". Esto incluye a las micro, pequeñas y medianas empresas privadas que han surgido en el curso de las reformas económicas. El plan SAN es una de las bases del proyecto de ley de soberanía alimentaria y seguridad nutricional, que se espera que sea aprobado por la Asamblea Nacional en abril.

“El Plan define las directrices que orienta el estado para la gestión de los sistemas alimentarios locales, soberanos y sostenibles, que se basan en la articulación intersectorial y la participación de todos los actores vinculados con la producción, transformación, comercialización y consumo de alimentos; así como, el fomento de una cultura y educación alimentarias para el logro de la mejora de la salud de la población”, escribe la agencia de noticias cubana ACN.

El asesor del gobierno cubano para la aplicación de este programa, el intelectual brasileño Frei Betto, aseguró a los diplomáticos que "en Cuba no hay hambre, pero hay riesgo de inseguridad alimentaria". El teólogo culpó al bloqueo estadounidense y a los efectos del cambio climático de la crisis alimentaria en Cuba. Llamó a una movilización nacional para poner en marcha el plan, similar a la campaña de alfabetización de 1961 que enseñó a leer y escribir a millones de personas en Cuba, para producir en la isla los alimentos que el país necesita, y promover una cultura y educación alimentaria en las escuelas, los hogares y la comunidad, ya que, dijo, hay malos hábitos y vicios que se han enquistado en el consumo de la población. Cuba importa cerca de dos tercios de sus alimentos y gasta en ellos unos 2.000 millones de dólares al año, mucho dinero para el país, que atraviesa una gran crisis de abastecimiento y de pagos.

La población tiene que hacer frente a la escasez de alimentos, a las largas colas para comprarlos y a la fuerte inflación. En respuesta a la crisis de abastecimiento, el gobierno permitió el verano pasado la importación libre de impuestos de alimentos, medicamentos y productos de higiene. La medida se ha prorrogado recientemente hasta finales de junio de 2022.